sábado, 27 de noviembre de 2010
dedo anular
una conversación sin sentido, un extraño sueño, pero que sueños va a tener alguien que no duerme? pues los de un enfermo tocando los platillos, pequeños y sin sentido...... las reflexiones matan y el invierno quema, llueven palabras obsoletas, y todo, absolutamente todo, se toma en forma de pastilla, incluso el miedo... las conversaciones que tiene allí, a veces, se hacen publicas, pero claro, en la realidad cada uno que saque sus propias conclusiones, eso si, sin alusiones...aun así siempre le gusto noviembre, le vomitaron las noches de diciembre y le sacaron los colores los días de primavera, lloro veranos, y al sentido le dieron por el culo en amarillo, se perdió en el camino y rompió las baldosas sin quincampoix, lo que le descoloco es que amelie le quito las piedras del bolsillo, pero el madrugaba noches y dormía días, se comentaba que a veces dedicaba media sonrisa, eso si, sin prisa, y la brisa siempre le subía por la espalda, le dedicaba una carcajada a la espinilla y se paraba a pensar en el lóbulo de la oreja izquierda de aquella niña, pasando por el talón derecho de la mujer que en su interior crecía, le temblaban las piernas al pensar en sus ojos, le amanecía por su escote, y sufría las tardes entre sus piernas, tiritándole los dientes de frió bajo sus bragas, escondiendo sueños en sus calcetines, haciendose rayas en las lineas de sus manos, dibujando desayunos bajo su sujetador y maquillando ojeras bajo sus zapatos al final hizo desaparecer su corazón, a ella intentaron contarle los lunares, pero nadie intento sacar dibujos de sus uniones de puntos, sacando figuras im-perfectas, crecía en nubes de algodón de azúcar, pero no dulce, era amargo y también con cierto sabor cítrico pero eso era porque se decía que el era un cínico, le salieron cabellos de ángel cuando se denomino demonio, camino por brasas apagadas que calentaban llamas de algunas conocidas faldas, pero entonces abrió la ventana y se encontró con la noche de su pasado, le puso acordes a la luna y le escupió reproches a la altura de su estatura, le cayo rencor a los zapatos, se lo dedico a sus pasos y a ella le regalo unos tacones, rojos, muy rojos y muy altos, pero una noche se los acabaron comiendo los ratones, no de biblioteca, pero aun así tirando de hemeroteca descubrió el día de su nacimiento, sono el cascabel, subio la bandera y sin miramiento se puso la escopeta bajo el brazo, durmió con el escalofrío, antes llamado ruido, y con los recuerdos antes envueltos en franela, tapándole la corriente de gente corriente, se le cayeron los abrazos al soltar las cadenas, pidió memoria de pez y le dieron cara de tonto, se le escapo el consuelo a las 8 de la mañana, esculpió en su cara un adiós, pidió a dios una chica bonita, le preparo la cena al ahora, se hizo una foto con el que dirán, cerro la cremallera del mañana, cosió el botón perdido de la camisa del pasado, abrocho el corchete de las palabras sin sentido, intento poner letras bajo sus tragos de cerveza, jugo al escondite con la locura, ato los cordones de la cordura, se dio cuenta de su simplicidad, tiro 5 céntimos al pozo de los deseos, se hizo invisible y se vistió con las sabanas de seda y pena, dio sal a la almohada y se puso a escuchar la vieja historia.... y es que contaba la leyenda que ese hombre ya solo duerme, que solo se aparece en sueños, que el señor sin sombrero no hace el amor, pero sacrifica el cuerpo mas endeble, haciendo mención a sus cabellos, haciendo sobrepeso en las mentiras que caben a mitad de un brazo, doblando la ley por el codo, sacando brillo de cualquier modo a la estupidez, y al fin y al cabo que todo le sirvió para contar que seguiría matando hormigas por ella con el mismo dedo, el corazón.... y de ahi, su perdición
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