
Y aunque había cerrado la persiana, seguía viendo las nubes negras moverse, veía llover a lo lejos, los árboles pasando y una película que daba ganas de fumar. Le gustó la chica, pero seguía pensando que tenía que ser pelirroja, y es que como le dijeron una vez, los pelirrojos siempre resultan inquietantes, como ella.

javi3!! ke bien tenerte por aki i poder leerte
ResponderEliminar:)jijiji, bien, bien, bien!